Jun
27

Lo que ahora llaman haciendas para celebrar bodas no son otra cosa que salones

Publicado en la categoría El día de tu boda

Os pongo esta entrevista publicada en el Diario ABC por que creo que es interesante a la hora de elegir un lugar:

Entrevista a Manuel Garrido González de Riancho- Presidente de la Asociación de Haciendas y Cortijos Históricos

—¿Me puede decir cuantas haciendas de olivar y cortijos históricos quedan en la provincia?

—Es complicado decirlo exactamente. Porque hay algunas en estado ruinoso y otras en perfecto estado. Yo me remitiría a la opinión de una experta, Mari Cruz Aguilar, que cifra en unas cuarenta las que están en perfecto uso.

—Y por qué se han ido perdiendo desde principios del XX hacia acá…

—Porque perdieron su condición productivas y se convirtieron en lugares de ocio. Y estos lugares requieren grandes exigencias económicas para mantenerlos.

—¿Entre los cortijos y haciendas que perdimos qué perdió la arquitectura rural sevillana?

—El edificio realmente singular es la hacienda de olivar, una arquitectura propia de la provincia. Es un modelo netamente sevillano. De las trescientas que había a principios de siglo solo nos quedan cuarenta.

—Recuerda los nombres de algunas de aquellas joyas perdidas para siempre…

—Seamos optimistas. Y pensemos no en las que se perdieron sino en las que aún se pueden rescatar de su estado casi ruinoso. De todas formas creo que las mejores siguen en pie.

—¿Los que aún resisten cómo llevan la batalla?

—Cada una hace la guerra por su cuenta. Ayudas no hay. Nuestra asociación recibe una ayuda pequeña de Turismo de la Provincia en concepto de promoción turística. Pero de patrimonio histórico no me consta.

—¿Sobreviven porque se han adaptado a otros fines menos agrarios o siguen cumpliendo su primitiva función?

—Así es. Las que sobreviven lo hacen por dos razones fundamentales: porque el propietario tiene recursos para mantenerla para su uso particular o bien para fines turísticos y promoción.

—Usted pone mucho empeño en que se distinga bien lo que es una hacienda de olivar y un cortijo histórico de lo que es simplemente un edificio rural con más o menos respeto por la arquitectura tradicional…

—La hacienda de olivar es un modelo arquitectónico perfectamente definido. Tiene su acento estilístico e histórico. Lo que llaman ahora hacienda para celebrar bodas y bautizos no son haciendas. Son salones.

—Digamos que la asociación que preside intenta colocar la denominación de origen en los edificios realmente históricos ¿es así?

—Exactamente.

—Y con esa sana pretensión qué persiguen, qué intentan hacer llegar al público…

—Poner en valor la riqueza patrimonial de las haciendas. Sin renunciar al objetivo comercial, que va ligado a la supervivencia de estos edificios. Que no da para mucho más que para su mantenimiento.

—Deben sentirse ustedes tan solos como los amigos de los castillos ¿no?

—(risas). Un poco sí.

—Se lo digo más que nada porque no deben ser muchas las gentes interesadas en salvaguardar este patrimonio que, al fin y a la postre, es privado y muchas veces fuera del alcance visual de la gente…

—Las haciendas han abierto las puertas en los últimos años y eso permite que se conozcan mejor. El ejemplo de los castillos del Loira es un buen ejemplo de lo que se puede conseguir con un objetivo común.

—Permítame una pregunta: dónde cree que se puede intervenir de manera más alevosa, sin que la Administración diga mucho: sobre un dolmen calcolítico en el Aljarafe o sobre una hacienda de olivar…

—Sobre una hacienda de olivar. No hay ningún tipo de norma que controle la intervención sobre las mismas. Se puede tanto derribar como construir.

—Pues no se lo que la Administración permite hacer en las haciendas históricas, pero en el dolmen de Montelirio van a perpetrar una auténtica barbaridad…

—Barbaridades se cometen en todos lados. Cuando pasa el tiempo nos echamos las manos a la cabeza lamentando la barbaridades que se hicieron..

—Conoce la situación en otros países. Por ejemplo: las casas rurales inglesas están más protegidas que las haciendas de olivar y cortijos históricos…

—El caso inglés lo desconozco. Pero los castillos escoceses están protegidos y se conocen en todo el mundo. No me imagino a un propietario de un castillo escocés derribando un muro para colocar una barbacoa.

—Algún mal pensado llevará preguntándose desde que comenzamos la entrevista si ustedes también quieren subvenciones por conservación del patrimonio histórico…

—Sí que las queremos, es la única manera de mantener estos edificios. Necesitamos ayudas. No solo económica sino también de difusión. Se podría empezar por reconocernos la denominación de origen.

Autor: J. FÉLIX MACHUCA

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