Cuando entablamos una discusión con nuestra pareja, salen a relucir cosas que no nos gustarÃa escuchar, ni siquiera nos gusta decirlas, pero cuando estamos ya acalorados, en general, no medimos las palabras y quizás herimos sin querer. Después de la discusión perdonamos pero… es muy común que nos vayamos a dormir con ese gustito amargo que nos provoca quedarnos con cosas adentro, sin resolver. La cuestión es saber si realmente perdonamos o si guardamos la factura para pasarla en otro momento. Es muy común que en otra discusión, ya pasado un tiempo, se vuelvan a sacar a relucir asuntos anteriores. Es muy difÃcil morderte la lengua cuando los defectos se repiten y tienes la oportunidad de pasar las facturas nuevamente, pero lo importante en estos momentos es recordar que lo que fue una vez perdonado ya no se puede usar en provecho de otra situación, si decidiste perdonar, no vuelvas a poner el pasado entre medio de la pareja, concéntrate en seguir adelante y en mejorar lo que tienes hoy.

















