Algunas parejas se sienten impotentes con sus diferencias, por eso los recién casados necesitan saber que ellos no son un signo de discordia u hostilidad deliberada. Existe una gran cantidad de modos para resolver diferencias, y con mucha frecuencia éstas puedan hacer un matrimonio más fuerte y más unido.- Desarrolla la habilidad de “conciliar los puntos de vista”. El primer paso es darse cuenta que tú y tu pareja tenéis derechos iguales para opinar. Expresar vuestras diferencias es más que un mero compromiso, es un esfuerzo para encontrar un punto medio entre dos posturas. Esto es con el propósito de encontrar lo mejor de ambos y combinarlo.
- Trata de tomar otro camino para resolver las diferencias. Cambiad de papeles sobre algún tema en donde tú y tu pareja no estéis de acuerdo, tomando y discutiendo desde el otro punto de vista, esto realmente sirve, ya que no podrás expresar la opinión de la otra persona sin lograr algún entendimiento del porqué él o ella se siente de cierta manera.
- Reconoce cuando alguno de vosotros repita las actitudes paternas o maternas. Esto significa un gran autoconocimiento para saber qué actitudes son de vosotros mismos y cuáles son las que proceden del ambiente familiar. Podréis establecer una palabra código que os podrá alertar cuando os deis cuenta que estáis cayendo en estas acciones.
- Aprende a tolerar o ignorar las diferencias menores que no afectan a largo plazo. Lo bien que pueda funcionar un matrimonio depende en gran parte de la habilidad de la pareja en manejar el arte de doblegarse con gracia; la idea de que uno trata de ganar cada discusión sin importar lo pequeña que sea, es sólo una ilusión. Discutir habitualmente basados en el ganar o perder es el modo menos efectivo de resolver las diferencias.
- Trata de hacer un poco de empatÃa. La habilidad de ponerse en los zapatos de la otra persona podrá resolver muchas diferencias.
- Concéntrate en las cosas que están de acuerdo en lugar de concentrarte en sus diferencias. Las parejas están muy enfocadas en las causas que los separa, en vez de enfocarse en lo que las une y con frecuencia pasan por alto o dan por hecho las similitudes en cuanto a gusto o temperamento.

















